¡Preparándonos para el invierno!

 

MITO O REALIDAD: ¿NUESTRAS  MASCOTAS SUFREN CON EL FRÍO?

 

 

Llegó el otoño, queridos amigos, y el invierno se acerca a pasos agigantados. Las temperaturas bajan y salen del closet nuestros más increíbles, calientitos y suavecitos chalecos de lana, los más glamorosos abrigos, y junto a ellos, las preciadas mantitas y pijamas de polar.

En este momento del año, cuando el frío se transforma en el trending topic de todas las conversaciones, ¿no han notado que nuestros perrunos quieren dormir acurrucados a nosotros o cerca de la estufa? Bueno, he ahí la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez ¿Tendrá frío? ¿Lo abrigo? ¿Sentirá frío cachupín o será una proyección humana puesta sobre este especial miembro de nuestra familia?

A continuación, responderemos estas y otras interrogantes, y también te entregaremos algunos consejos para que puedas cuidar mejor de tu mascota en este invierno.

 

 

EL FRÍO SÍ AFECTA A LOS ANIMALES

Probablemente, hemos oído varias veces que los animales no sienten frío y personas muy cercas a nosotros quizás nos han dicho cosas como “no lo abrigues, es un animal y tiene su propio pelo para cuidarse del frío”. Esta respuesta, por muy insensible que nos parezca, no es del todo falsa. De hecho, es cierto que los animales cuentan con una protección natural contra el frío, ya que su pelaje y grasa son los primeros recursos que tienen para combatir los efectos de esta tan desagradable sensación que afecta de igual modo a humanos y a otras especies.

A partir de esto, nos surge otra gran interrogante ¿será suficiente el pelo y la grasa para mantener abrigadas a nuestras mascotas?, pues, no. Con la llegada del frío, tanto gatos como perros –animales domésticos por excelencia–  necesitan una protección extra. Generalmente, los animales que poseen menos pelo son aquellos que suelen sentir más frío, dado que genéticamente no están preparados para permanecer en climas helados.

En el caso canino, existen dos grupos de riesgo que debemos identificar a tiempo para evitar cualquier tipo de enfermedad y sufrimiento.

 

  • Grupo de riesgo 1: razas pequeñas y perros de pelo corto

Este primer grupo de riesgo siente con más intensidad el frío debido a que presenta menos grasa corporal y menor cantidad de pelaje. Razas como el Chiguagua, Pug, Pinscher, Bullgod francés, entre otros, son algunas de las razas que reúnen estas dos características; aunque también, perros como el Bóxer, Dóberman o Galgo, pese a ser de gran tamaño, poseen el mismo problema.

Esta regla también se aplica en el caso de nuestros hermosos mestizos, pues un quiltro pequeño y/o de pelo corto también sufre con intensidad las inclemencias de las estaciones más heladas, dado que lo importante no es la “raza” sino el tamaño y el pelaje del animal.

 

  • Grupo de riesgo 2: cachorros y perros viejos o enfermos

Este segundo grupo es el que requiere más cuidados, pues lamentablemente no gozan de una perfecta inmunidad.

En el caso de los cachorros, estos muchas veces no han recibido todas sus vacunas y se encuentran aún en etapas de desarrollo y nutrición, situación que hace más fácil que el frío pueda provocarles alguna enfermedad y que esta les ataque más fuertemente.

Asimismo, los perros mayores y/o enfermos poseen un sistema inmunológico poco preparado, por lo que el frío puede enfermarlos rápidamente, y si ya se encuentran enfermos, empeorar sus afecciones. Si no se toman las precauciones necesarias con estos últimos, una enfermedad respiratoria provocada por el frío, o el agravamiento de una enfermedad previa, podría llegar a ser mortal.

 

¿CÓMO SABER SI MI PERRO TIENE FRÍO?

Al igual que nosotros, nuestros perrunos presentan síntomas al exponerse al frío, por lo tanto debemos estar muy atentos a estas señales para ahorrarles el sufrimiento y poder prevenir futuras enfermedades.

Si tu mascota vive contigo, dentro de casa, podrás notar con mayor facilidad si siente frío, ya que querrá acostarse contigo, estar junto a la estufa, o esconderse en algún rincón de la casa que se encuentre más cálido o cerrado. En cambio, si tu perro vive afuera, presentará otro tipo de síntomas, tales como:

  • Temblores
  • Dificultad para respirar o respiración lenta
  • Disminución de la movilidad (incluso llegando a verse torpe al caminar)
  • Rigidez muscular y articular
  • Somnolencia
  • Sequedad cutánea

Este último síntoma puede observarse en las almohadillas de su patas, ya que el frío las agrieta –del mismo modo que a nosotros cuando se nos parten las manos o los labios por el frío–, o bien, cuando comienzan a perder pelo en invierno, algo inusual en esta época, pues lo normal es que el pelo se caiga en las estaciones más cálidas.

 

 

Ahora que sabes esto, presta atención al comportamiento de tu mascota durante las heladas y date el tiempo de apapacharlo como se merece, y si puedes, también ayuda a un peludo callejero ¡o mejor aún! rescata uno de la calle.

Recuerda que el amor y el calor son los mejores aliados para combatir este invierno.

Posted in Blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *